En Carolina del norte un joven tenia previsto conseguir un botín de una cafetería armado hasta los dientes, con un plátano de Canarias. El joven del que no se ha facilitado el nombre fue neutralizado por el dueño de la cafetería y otro cliente al comprobar estos después de un gran susto que el arma que llevaba era un plátano. A la llegada de la policía el atracador se había comido el plátano pero había dejado los casquillos, perdón quería decir la cascara y de esta manera no dejar pruebas. Tras ser arrestado se le comunico que se le acusaba de tentativa de robo y destruccion de pruebas.