Resulta que en la segunda guerra mundial un grupo de científicos americanos estaban involucrados en un proyecto para crear la bomba atómica, el proyecto recibía el nombre de PROYECTO MANHATTAN, uno de los científicos que pertenecía al proyecto era Richard P. Feynman. Pues bien el tal Feynman tuvo la brillante idea de comentar sus inventos y los de sus compañeros durante una comida con un funcionario de patentes, el funcionario viendo que ningún de los científicos tenia la intención de patentar los inventos, le comento a Feynman la posibilidad de patentar algo, este le contesto de broma que se podían patentar submarinos y aviones atómicos. A la mañana siguiente Feynman encontró en la mesa de su despacho las solicitudes para patentar el submarino atómico y el avión atómico. Tras la firma Feynma se hizo con la patente de ambos inventos, pero cual fue su sorpresa al descubrir que debido al convenio que firmo junto con sus compañeros científicos, la patente le reportaría una ganancia simbólica de solamente un dolar, al reclamarla esta le fue pagada y Feynman invito a todos los componentes de la división que formaban el proyecto a chocolatinas y naranjadas. Así que este tipo invento el submarino atómico y el avión atómico a cambio de unas chocolatinas y unas naranjadas.